A todos en la escuela nos han hablado de la importancia del ciclo del agua. Pero cuando nos lo cuentan, solo nos hablan del ciclo largo y se omite el ciclo corto o local. Este tiene una enorme importancia y su comprensión, nos ayuda a entender lo pasado en Valencia con la #DANA
El ciclo corto del agua tiene una influencia muy grande en las sequías, las inundaciones e incluso en el calentamiento global y es uno de los grandes desconocidos, a pesar de tener en nuestro territorio a uno de los científicos que más lo ha estudiado en el mundo.
El ciclo largo u oceánico, lo estudiamos desde que somos pequeños. El agua se calienta en los océanos. Luego, se evapora y se desplaza incluso a largas distancias. Una vez enfriado, se condensa y cae en forma de lluvia.
Una parte de las precipitaciones se infiltran en el suelo y pasan a las aguas freáticas. Parte del agua es utilizada por la vegetación y otra se evapora. El resto fluye por escorrentía superficial hacia los ríos y de nuevo a los mares y océanos. Es un movimiento horizontal
El ciclo hidrológico corto es una circulación cerrada del agua. El agua se evapora de la tierra y cae en forma de precipitación sobre ese mismo medio terrestre. La circulación del agua en este caso es principalmente vertical.
Entre el 50 y el 65% de nuestra lluvia proviene del pequeño ciclo del agua, y el 35% del ciclo de agua grande (ciclo océano-tierra-océano)
Este proceso ocurre principalmente sobre la tierra. Depende fuertemente de la vegetación y del suelo en buen estado. Especialmente, el proceso depende del nivel de saturación del suelo con agua de lluvia y su contenido de materia orgánica.
Por cada 1% de incremento en el contenido de materia orgánica, el suelo acumula más agua. Esta acumulación puede llegar a ser de hasta 160.000 litros por hectárea.
Al disminuir el porcentaje de materia orgánica del suelo, disminuye la capacidad de absorber la lluvia. Esto genera escorrentías que provocan inundaciones en zonas bajas. También disminuye el agua disponible para la evapotranspiración.
La evapotranspiración es un proceso fundamental. Las plantas convierten el agua en vapor. En este proceso, enfrían la superficie terrestre. También aportan la humedad suficiente para cerrar el ciclo con una precipitación local. Esto permite que el agua se reutilice en esa misma área.
Si no se aporta agua a la atmósfera a través de la evapotranspiración, los períodos de sequía aumentan. También aumenta el riesgo de fenómenos meteorológicos extremos. Un ciclo hidrológico activo, con más evapotranspiración y convección, transporta más calor al exterior, reduciendo el calentamiento global.
La mejora de los suelos es clave para equilibrar estos procesos y mitigar el cambio climático.
En el ciclo corto del agua es importante comprender los siguientes conceptos
Mantener el ciclo corto es crucial para asegurar la disponibilidad de agua y la estabilidad del clima local.
Al restaurar la vegetación, recuperar la materia orgánica (fijando el carbono que nos sobra en la atmósfera) y mejorar la infiltración de agua se puede fortalecer el ciclo corto, promoviendo un balance hídrico que beneficia tanto a los ecosistemas como a las comunidades humanas.